lunes, 28 de agosto de 2017

Educar la interioridad desde que son pequeños (cuarto ejercicio)

Llegamos al final de nuestro recorrido, hemos trabajado la atención, la respiración y la visualización. Estamos listos para hacer con ellos una relajación.


Ejercicio cuatro para educar la interioridad: LA RELAJACIÓN



 Hoy damos un pasito más en nuestro interior y vamos a conocer una relajación que podemos hacer con nuestros hijos o alumnos.
Nos tumbamos boca arriba en un lugar tranquilo y cerramos los ojos.
Vamos a tensar y destensar todas las partes del cuerpo, para ello vamos a ir dándoles las siguientes pautas que repetiremos entre 3 y 5 veces.



Comenzamos por las manos y los bracitos, les decimos que imaginen que tienen un limón en la mano y que vamos a exprimirlo apretando muy fuerte. A continuación, soltaremos el limón, ¿cómo sentimos nuestra manos y nuestros brazos? Vamos a exprimir ahora otro limón, y después vamos a soltarlo para sentir la relajación.

La segunda zona que vamos a relajar son los brazos y los hombros. Para ello les vamos a decir que imaginen que nos acabamos de despertar y nos vamos a desperezar, estiramos los brazos hacia arriba, hasta llevarlos por encima de la cabeza haca atrás. Respiramos y los bajamos. Repetiremos este ejercicio también varias veces.

Pasamos a nuestra cara, vamos a decirles que imaginen que una mosca muy pesada se ha posado en su nariz, deben espantarla, pero sin utilizar las manos. Para ello tenemos que arrugar mucho la nariz, ¡casi toda la cara! Bien, se ha ido, relajamos y.... ¡Ha vuelto! volvemos a arrugar la cara. Y al rato destensamos.
Para relajar la boca nos vamos a imaginar masticando un chicle GIGANTE, hacemos ampliamos movimientos con la boca y destensamos.

Vamos con el tórax, pídele que llene sus pulmones, "aguanta el aire y suéltalo lentamente".
Luego pasaremos a tensar el vientre, dile que imagine que una manada de elefantes viene corriendo y nos van a pisar. "Pon la tripa dura, muy dura y suelta. Relaja, ya han pasado. Repíteselo varias veces. Para terminar, dile: "Puedes relajarte completamente, estas seguro, todo está bien, te sientes seguro, tranquilo y relajado."
Seguimos avanzando por el cuerpo, le toca a las piernas, ahora vamos a imaginar un pantano de lodo, vamos a meter las piernas tensándolas y sintiendo como se hunden para luego sacarlas ¿cómo las sientes?
Para concluir vamos a respirar profundamente un par de veces y vamos a imaginarnos en nuestro lugar favorito. Nos quedamos allí unos minutos y poco a poco pueden ir abriendo los ojos.


Espero que os haya gustado esta serie de 4 ejercicios sencillos que pueden ser un buen recurso para multiples situaciones. En Instagram hemos tenido muchas experiencias, dudas e ideas que tal vez os intere leer.
Gracias por vuestros comentarios.




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