miércoles, 16 de mayo de 2018

Educar en la frustración


¿Qué es la frustración? Es parte de nuestro desarrollo, pequeñas dosis de frustración nos hace crecer. Es ese sentimiento que se genera en nosotros cuando no conseguimos satisfacer un deseo que tenemos, siendo una respuesta primaria o instintiva.
Aprender a tolerar la frustración desde peques permite que nuestros hijos puedan enfrentarse a la vida de forma más positiva y con mayor inteligencia emocional
¿Quieres aprender cómo ayudarles?


Cuando un niño desea algo, tenemos que diferenciar entre el hecho de desear y el de obtener lo deseado. 

Nuestro hijo puede desear algo y nosotros respetarlo pero no por ello sucumbir a su deseo.

Debemos saber responder de forma afectuosa, y a poder ser asertiva, si creemos que hoy toca decir NO.

Si el niño no acepta nuestra postura y grita, patalea, o se enfada no debemos interpretarlo como una conducta desafiante o inadecuada que hay que cortar.
Evita frases tipo:
"No te pongas así" "Eso no se hace"

El niño siente esa frustración y es respetable, es una oportunidad para hablar de emociones y ayudar a desarrollar su gestión emocional.
Manten la calma sin dejar de ser firme y dando una respuesta que ayude en su proceso de maduración.

Tolerar la frustración significa ser capaz de afrontar los problemas y limitaciones que nos encontramos a lo largo de la vida. La adecuada gestión de la frustración depende de la actitud y como tal debe trabajarse y desarrollarse.

Los niños necesitan el apoyo y el cariño de los padres parar superar las frustraciones y que estas situaciones se transforman en una enseñanza positiva, el niño aprende de ellas y se fortalece para arriesgarse a experimentar nuevas cosas.


¿Qué debemos hacer los padres ante estas situaciones?

1. Analiza la razón de la frustración: ¿la ha provocado la negativa por parte del adulto? ¿un problema con otro niño? ¿no consigue manejar un objeto y sus capacidades le frustran? Así podremos identificar los sentimientos para poder expresarlos y encontrar soluciones.

2. Pequeñas dosis me ayudan a crecer pero no puedo vivir frustrado todo el día. Analicemos si debemos realizar cambios en nuestra rutina, limites o tareas para equilibrar la balanza, ser flexibles en lo que se pueda.

3. Si se da un momento de frustración nuestro papel es el de apoyar, contener y enseñarle. 

4. Dar ejemplo, según como nosotros nos enfrentamos a los problemas así ellos imitarán.

5. Educarle en al cultura del esfuerzo y la perseverancia. No pueden tener "todo ahora y ya inmediatamente", gestiona los tiempos y evita las recompensas.

6.No ceder si hemos decidido que fuese un NO.

7. Enseñarle técnicas de relajación

8. Ten en cuenta que es un proceso madurativo: es cuestión de tiempo y aprendizaje a través de las experiencias.

9. Ayúdale a buscar soluciones, fomenta su pensamiento critico.

10. Debemos mantener nuestro propio control de la situación, la gestión emocional parental se consigue a base de entrenamiento. 

Todo ello favorece el desarrollo de nuestra competencia emocional. ¿Quieres saber más sobre educación emocional?
Vente al taller de este sábado aun quedan plazas.

Espero te ayude, espero tus comentarios.
Feliz semana familia.

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